El Banco Central Europeo fijó ayer el cambio oficial del euro en 1,4780 dólares y es muy probable que siga en ascenso. Se espera para hoy la decisión de la FED sobre los tipos de interés y todo indica que se quedarán como están lo que supondrá un mayor incentivo para deshacerse de dólares que no rentan a corto plazo.
En términos macroeconómicos esto tiene distintas lecturas. Por un lado un dólar débil rebaja sustancialmente la deuda contraída por los Estados Unidos y por otro, inevitablemente hace las exportaciones europeas carísimas. En particular, es Alemania la que más está sufriendo a este respecto.
Las exportaciones en los primeros seis meses del año se redujeron un 23,5% por un valor total de 391,2 millones de euros. Gran Bretaña, España e Irlanda fueron los países que más redujeron sus pedidos - en el caso español más de un 30%-.
En general, se ha reducido la exportación en todos los destinos lo que preocupa a los mercados y mucho porque que las exportaciones alemanas resulten tan caras lastran cualquier oportunidad de recuperación.
Ayer los medios de comunicación alemanes expresaban las quejas de los industriales que en los últimos seis meses han visto perder su categoría de los mayores exportadores mundiales para ceder su puesto a china.