La llegada del frío, y la mejora de los datos aportados por los indicadores de actividad industrial han provocado que el precio del crudo se incremente automáticamente. De cualquier forma, tras la estrepitosa caída del precio hace un año, el precio del crudo no ha parado de incrementarse.
Si bien la demanda de petróleo mundial durante el 2009 será menor que el año pasado -y tampoco mucho si pensamos que es sólo un 1,65% menor-, los analistas prevén un recuperación en el consumo de crudo en los países emergentes para el año que viene, coincidiendo con la mejora de la economía global.
En estos momentos, el barril de Brent cotiza en Europa a 76,03 dólares mientras que el barril de WTI en Estados Unidos cerró ayer a 78,53 dólares.
Ante estos buenos datos surgen de nuevo nuevas incertidumbres. Todavía no es tan seguro que se vaya a producir una recuperación económica tan evidente como para que la demanda de petróleo aumente. La cantidad de carburantes en stock sigue siendo elevada lo que sugiere una presión especulativa sobre los precios lo que no asegura una recuperación del precio en el corto plazo.
También preocupa la posibilidad de que liquidez inyectada en los últimos meses esté provocando una migración de las inversiones hacia el petróleo, como podría hacerlo hacia cualquier otro bien que resultara medianamente atractivo considerando los bajísimos tipos de interés y un dólar barato lo que no tiene poco que ver con una recuperación de la economía real.