El grupo de los siete países más poderosos del mundo juntaron esfuerzos para salir en rescate de la divisa nipona. Tras verse que las billones de yenes inyectados por el Banco de Japón no surtían el efecto deseado, los países pertenecientes al G7 (Alemania, Canadá, Estados Unidos, Francia, Italia, Japón y Reino Unido) anunciaban la venta masiva de divisas para evitar que el yen siguiera revalorizándose.
La medida ha supuesto una depreciación de más del 3% en el cruce USDJPY pasando de los 79 yenes por dólar a los 81,74.